Volkswagen progresa con el desarrollo del denominado Proyecto Saga, el SUV que dará origen al futuro T-Roc brasileño. Previsto para 2027, el modelo no será una simple adaptación del vehículo europeo, sino una propuesta específica para la región, con modificaciones en tamaño, diseño y mecánica.
Aunque utilizará la plataforma MQB Evo, la misma arquitectura del T-Roc comercializado en Europa, la variante sudamericana crecerá en dimensiones. Tendría una longitud de entre 4,40 y 4,50 metros, junto con una distancia entre ejes de entre 2,65 y 2,70 metros, lo que le permitiría ofrecer un habitáculo más amplio.
En cuanto a la estética, el SUV tendría una identidad propia desarrollada por el equipo de diseño de Brasil. Entre los rasgos previstos aparecen guardabarros traseros más marcados, ópticas posteriores más delgadas -unidas por una franja luminosa- y un parante posterior con una propuesta diferente.
La oferta mecánica incluirá dos sistemas híbridos de combustible flexible. Habrá una alternativa híbrida suave (MHEV) de 48 voltios y otra híbrida convencional (HEV), ambas asociadas al motor naftero 1.5 TSI Evo2. Inicialmente, este propulsor será importado a Brasil desde México; más adelante también será fabricado en el país vecino.
También anticiparon el equipamiento, que incorporaría sistemas inéditos para la producción de São Bernardo do Campo, como freno de estacionamiento electrónico, selector giratorio para la caja automática y, en las versiones más completas, techo solar.

El T-Roc brasileño compartirá línea de montaje con el futuro A-SUV, que será el posible sucesor del Taos. Ambos forman parte de un plan de inversión de 20.000 millones de reales destinado a la renovación de los productos regionales de la marca, novedades que también veremos en Argentina.
Fuente: Autoesporte