Range Rover presentó su primer SUV completamente eléctrico, un modelo que inaugura una nueva etapa para la marca británica perteneciente a JLR (Jaguar Land Rover). Es producido en Solihull, Reino Unido.
El sistema de propulsión utiliza dos motores eléctricos que desarrollan en conjunto hasta 550 CV y 850 Nm de torque. El SUV acelera de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos. La energía proviene de una batería de 118,5 kWh útiles, mientras que la arquitectura de 800 voltios permite realizar cargas rápidas.
Con un cargador de corriente continua, la batería puede pasar del 10 al 80% en unos 22 minutos. La autonomía homologada alcanza los 600 kilómetros según el ciclo WLTP, mientras que la marca estima unos 535 kilómetros reales. Además, puede recuperar hasta 220 kilómetros en 10 minutos.
Pese a los cambios mecánicos, el modelo conservó su desempeño todoterreno. Posee un sistema de gestión de tracción que reacciona en solo 50 milisegundos ante pérdidas de adherencia y distribuye el torque entre las ruedas. También incorpora diferentes niveles de regeneración y puede superar pendientes de hasta 45 grados.
El Range Rover Electric mantiene además una capacidad de vadeo de hasta 900 milímetros y suma una suspensión neumática de doble cámara es la responsable de optimizar el confort de marcha y el comportamiento dinámico.
La gestión térmica ThermAssist ayuda a optimizar el consumo y el funcionamiento de la batería, mientras que una aplicación permite controlar a distancia la carga, la autonomía y algunas funciones del vehículo.