Hay autos caros, autos exclusivos y autos que directamente entran en otra dimensión. El Ferrari Luce “Chassis 0” pertenece a esta última categoría: la primera unidad de producción del primer modelo 100% eléctrico de la marca italiana fue vendida por US$40 millones en la Monterey Car Week, en California.
La operación, realizada por RM Sotheby’s, estableció un nuevo récord para un vehículo nuevo subastado. Y no se trató de un Luce cualquiera. Este ejemplar identificado como “Chassis 0” inaugura la producción del modelo y fue configurado de manera única por el programa Ferrari Tailor Made.
Su precio final impacta todavía más al compararlo con la estimación previa: se esperaba que superara los US$1,1 millones. Finalmente, las pujas llevaron la cifra a 40 millones, unas 36 veces por encima de aquella referencia y muy lejos de los 550.000 euros que cuesta el Luce de serie en Italia.
El auto luce una pintura Madreperla Semi-Gloss desarrollada especialmente para esta unidad. Según la incidencia de la luz, su terminación puede cambiar entre tonos verdes y violetas. El concepto se replica en el habitáculo, con tapizados en cuero metalizado Le Mans Perla, detalles Grigio Corvara, llantas exclusivas, pinzas de freno a medida y emblemas sobre fondo blanco óptico.
Más allá de la espectacular cifra, la subasta tuvo un fin solidario. Ferrari destinará el total de lo recaudado a la Ferrari Foundation, entidad que financiará futuras iniciativas educativas.
El Luce abre un capítulo completamente nuevo para la casa de Maranello. Es su primer modelo de producción totalmente eléctrico, cuenta con cuatro motores —uno por rueda— y entrega 1.050 CV. Además, se aleja de la receta clásica de la marca con una carrocería de cuatro puertas y cinco plazas, aunque promete conservar el ADN de altas prestaciones: acelera de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos.
La cifra no convierte al Luce en el auto más caro jamás subastado —ese tipo de récord sigue en manos de piezas históricas—, pero sí lo deja en un lugar muy especial: ningún auto nuevo había alcanzado semejante valor bajo el martillo. Para Ferrari, el primer eléctrico ya no es sólo una apuesta al futuro; también acaba de convertirse en una pieza de colección.