Se trata de una de las obras más famosas de la antigüedad que ha llegado hasta nuestro país, y procede del Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. La obra fue hallada en Pompeya, Palestra samnítica en 1797 y desde entonces no había salido de Italia.
La copia pompeyana en mármol del original en bronce, a pesar de estar reconstruida con los fragmentos originales, tiene la virtud de estar completa. La armonía y el equilibrio de las proporciones, la alternancia de tensión y flexión son característicos de la obra de Policleto, gran artista del bronce, activo a mediados del siglo V.