Hay distintas maneras de analizar la calidad en un vehículo. Una es conocer sus procesos de producción y materiales utilizados, la otra es basándose en la percepción a través de los sentidos y la última, es la relacionada con el desgaste y correcto ensamblado, que se aprecia luego de muchos kilómetros recorridos. En este caso solo nos podemos centrar en el segundo aspecto.
Las superficies lisas de contornos redondeados y despojados de aristas crean una buena sensación de solidez, que es aumentada por el tablero realizado en una pieza única. Esta solución, que lo libera de encastres y uniones, también mejora la percepción de precisión en el ensamblado.

Los plásticos son duros, pero se sienten robustos. En la versión Exclusive los decorados en negro brillante, los pocos cromados y las terminaciones en logrado estilo aluminio aumentan la calidad percibida. En este mismo sentido trabajan el pomo de cambios y la pedalera en aluminio autentico, y el cuero (ecológico), que aporta suavidad al tacto de las contrapuertas.

El volante cumple muy bien su tarea con un formato heredado del DS3, base plana, contorno anatómico elaborado y diferentes texturas para el cuero con zonas en piqué y otras lisas. El remate cromado en la parte central puede ser discutido desde la estética, pero sin dudas demuestra porque se llama Exclusive esta versión del C3 Aircross. Las butacas hacen lo suyo con su símil cuero en los bordes y remate en los costados inferiores en alfombra que oculta los rieles metálicos de los asientos. Todo el piso del C3 Aircross está bien tapizado, incluyendo el baúl.

Salvo la consola de techo, que en nuestro C3 Aircross estaba floja, todo luce bien encastrado y prolijamente terminado haciendo pensar que se mantendrá así por muchos kilómetros. Al menos así se percibe en una unidad casi nueva, los usuarios serán quienes evalúen mejor el aspecto de la durabilidad.

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