La confirmación de un nuevo período de gobierno de la actual Presidenta Cristina Fernández permite asegurar por lo menos por 4 años más la continuidad de las políticas industriales y el modelo de apoyo a la producción nacional. En ese sentido, los postulados del Plan Estratégico Industrial presentado a comienzos de octubre, adquieren una importancia aún mayor.
Los objetivos allí planteados apuntan hacia el año 2020, es decir, 8 años contando desde el próximo enero, con lo cual se puede presumir que por lo menos la mitad de ese plan puede darse por hecho, de no mediar imponderables.

En el capítulo dedicado a la “cadena de valor automotriz-autopartista” se describen los lineamientos para los dos actores centrales, con objetivos bien diferenciados, pero a su vez complementarios. Se plantea, en general, marchar hacia la instalación de plataformas “regionales y globales” y la transformación de las autopartistas nacionales (o extranjeras radicadas en el país) en “jugadores globales”, a través de la integración a las cadenas de provisión mundiales.
En conjunto, para el conglomerado automotriz el objetivo hacia el año 2020 es alcanzar un volumen de 1,9 millón de unidades fabricadas, generando en total 230.000 puestos de trabajo. La meta no se ve tan lejana si se atiende al ritmo de crecimiento de producción en los últimos 7 años (creció 479% desde 2003 a 2010, y el guarismo se elevará aún más al cierre de 2011, con un récord cercano a las 800.000 unidades).
Lo mismo pasa con la cantidad de puestos de trabajo, con una cifra actual de empleos directos e indirectos en torno a las 130.000 personas, según la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa). Pero quizás los mayores desafíos para el sector pasan por la premisa de “lograr un salto exportador” con “una fuerte diversificación de mercados” como condición, sin descuidar la atención del mercado local.

En este sentido, el esquema de comercio exterior que se propone apunta a un volumen de exportaciones por un total de 41.500 millones de dólares, de los cuales 25.100 millones corresponden a las terminales y 16.400 millones a las autopartistas. A su vez, como continuación de la actual estrategia del gobierno de lograr superávit en la balanza comercial, se plantea un resultado positivo de 7.600 millones de dólares para el primer caso y de 640 millones en el segundo.
La “provisión local de partes, piezas, conjuntos y subconjuntos” por parte de las terminales, se señala como vía para reducir el actual déficit comercial del sector. “Es fundamental el desarrollo de proveedores y la atracción de firmas globales”, subraya el Plan, cuestión que abordaremos en las siguientes partes de esta serie de informes.