logo

PRUEBAS

17/02/2012

Prueba: Chevrolet Prisma 1.4 LT

La marca del moño presenta una opción más sofisticada del Classic fabricado en Rosario, ampliando así su gama de sedanes compactos. En este test te contamos todos los detalles.

Prueba: Chevrolet Prisma 1.4 LT

Producido en el país vecino de Brasil, la automotriz lanzó al mercado en el mes de agosto del año pasado -luego de su presentación en el Salón del Automóvil de Buenos Aires- al Prisma, la versión sedán del Celta (Ver detalles de su estética y diseño), posicionándolo un peldaño por encima del Chevrolet Classic nacional, tanto en estética como en calidad de los materiales.

La oferta comprende dos versiones -LS y LT- equipadas por un propulsor de 1.4 litros, que entrega una potencia máxima de 92cv. En cuanto a ventas, el Prisma cerró el año 2011 con casi 1.500 unidades patentadas. La versión probada consta de un nivel de equipamiento LT (dirección hidráulica, aire acondicionado, cierre centralizado, levantacristales eléctricos delanteros y estéreo con USB), motor naftero 1.4 litros -de 92 CV y 8V- hermanado a una caja de 5 velocidades manual.

El Prisma LT cuesta -bonificado- $ 64.160.-, precio con vigencia a partir del 1 de febrero.

Interior

El habitáculo es similar al Celta y muy mejorado respecto del Classic. El tablero de instrumentos refleja todos los datos necesarios para el usuario y tiene una excelente visualización a toda hora del día. Los plásticos son “amigables” al tacto y las terminaciones sencillas con la calidad típica del segmento con algunas variantes respecto del hachtback, como una segunda guantera o nuevos detalles en el panel de las puertas que incluyen apliques textiles -algo que parecía olvidado para el segmento- y tapizados muy agradables. Los comandos están bien ubicados, resultan funcionales y con una estética muy buena.

La versión LT cuenta con un pack eléctrico interesante, donde se destacan los levantavidrios delanteros -con teclas que resultan bastante endebles- con One-touch y antipinzamiento para ambas puertas, cierre centralizado, luneta térmica y alarma acústica de luces encendidas. Además, suma un estéreo que consta de radio AM/FM con MP3, entrada USB y auxiliar.

Teniendo en cuenta que la distancia entre ejes es la misma, hereda las mismas carencias en cuanto a comodidad en su interior. La posición de manejo es un punto a mejorar -en especial si medís más de 1,85 m- ya que tanto el volante como el asiento no cuentan con regulación de altura. Por su parte, el asiento del acompañante es cómodo, mientras que no ocurre lo mismo en las plazas traseras.

Seguridad

Este es el aspecto más bajo del vehículo ya que en ninguna de sus dos versiones se ofrece, ni siquiera como opcional, el sistema de ABS y los airbags frontales, algo que la estructura del vehículo lo permite ya que el antiguo Corsa en Europa los contemplaba. Sólo cuenta con barras laterales de protección, cuatro apoyacabezas, cinco cinturones de seguridad retráctiles -el central trasero abdominal- y tercera luz de stop.

Desde este medio, entendemos que los mínimos sistemas de seguridad -ABS y airbags frontales- deberían incluirse en el equipamiento de serie de todos los modelos, incluidos los más económico. Al Prisma se le puede pedir bastante más teniendo en cuenta los tiempos que corren.

Ficha técnica y equipamiento

Comportamiento dinámico

El motor – ampliamente conocido y probado- de 1.4 litros y 8 válvulas, entrega una potencia máxima de 92 CV y un torque de 12.3 kgm. Su comportamiento en ciudad resulta resulta ágil y eficiente a la hora de evaluar sus prestancias, ayudado por un chasis liviano y una caja bien relacionada pensada para este fin. La suspensión trabaja bien y con un importante despeje, la circulación por las calles resulta bastante confortable.

En ruta, la agilidad y eficiencia destacada en zonas urbanas disminuye, sobre todo a la hora de realizar un sobrepaso. En caso de tener que tomar una curva a alta velocidad se nota cierta inclinación generada por el elevado el centro de gravedad, razón por cual no le vendría mal encontrar un mejor equilibrio entre su comportamiento en ciudad y en ruta.

Por su parte, la insonorización es mejorable tanto en la carrocería como en del motor, aunque al superar las 4.500 rpm, aparecen los ruidos aerodinámicos molestos.

Conclusión

El Chevrolet Prisma tiene una relación precio/producto buena, con bajo costo de mantenimiento. Representa una buena opción para el usuario que busca una mejorada calidad en los materiales y en la estética respecto del Classic -el sedán más vendido de la Argentina- sin incrementar considerablemente su valor, con el más que confiable motor, ideal para el mercado concebido.

 

Textos: AMC

Fotos: Mariela Romeo & Prensa

COMENTARIOS