logo

PRUEBAS

17/08/2012

Prueba: Chevrolet Cruze 1.8L 5 Ptas. Caja Automática

El diseño y equipamiento son las armas del Chevrolet Cruze para conseguir adeptos. A continuación, te contamos qué nos pareció este hatchback con caja automática de 6 velocidades

Prueba: Chevrolet Cruze 1.8L 5 Ptas. Caja Automática

A comienzos de la década del 90, el éxito de un modelo en la Región mucho dependía del tercer cuerpo -baúl-, razón por la cual los hatchbacks, con atractivos diseños originales, fueron convertidos en verdaderos “bactracios” rodantes.

Hoy las cosas han cambiado, sobre todo porque el espacio para el equipaje ha dejado de ser una prioridad y los cinco puertas -hatchbacks o bicuerpos- han pasado a ser los preferidos de muchos usuarios. En el caso del Cruze, que llega desde Corea ofreciendo las dos variantes, el hatchback demuestra la versatilidad del diseño y lo proyecta para reafirmarlo como el auto Chevrolet más vendido a nivel global de General Motors.

Respecto del diseño exterior, en el plano frontal mantiene los rasgos distintivos del sedán y si vamos a los detalles se observa el marco cromado de los faros anitniebla y la grilla apenas más grande.

En los laterales y en la zaga es donde mejor se observa la imagen deportiva y moderna de la marca.

La caída del techo no tan pronunciada mejora la altura para las plazas traseras y admite un portón de generosa área para ingresar los más de 410 dm3 de capacidad, una de las mejores entre sus competidores.

Al observarlo en ese plano se observan las líneas de quiebre, los faros y la luneta grandes, esta última con pequeños deflectores laterales, el que remata el techo cuenta con la 3ª luz de stop y el inferior, estos últimos destinados a evitar el encuentro de los flujos de aire superiores e inferiores, tal como sugiere el manual de aerodinámica.

Interior

En el interior mantiene la elegancia del sedán, con buena combinación de colores y tonos de los apliques con múltiples cortes; los materiales son de buena calidad, como así también los tapizados. El espacio habitable es correcto para todas las plazas; en el posterior se destaca el lugar destinado a las piernas y entre los hatchbacks se distingue la altura asiento/techo.

Como se destacó en la prueba de la berlina, gracias a las regulaciones de butaca y volante, cualquier conductor, sin importar su contextura física podrá lograr una correcta posición de manejo. La visibilidad en los planos francos es buena, de lo mejor hacia atrás y mejorable en el ángulo ciego de cruce.

El equipamiento de confort es similar al de la berlina, sumando aquí la puesta en marcha sin llave (botón con señal de control a distancia) y cierre por tacto en las manijas delanteras.

Seguridad

Respecto de la dotación destinada a la seguridad, se destaca entre quienes compite por los seis airbags y el control de estabilidad disponible en la versión LTZ, además de compartir con ellos la tecnología de los frenos. (En la imagen versión LTZ)

Performance

Comparte con todas las versiones el 1.8L,16 válvulas, 141 CV a 6.200 rpm y 17.9 mKg de torque a 3.800 rpm, un clásico, rendidor y eficiente motor de General Motors. Si bien no se pudo conseguir la curva de potencia, la manera en que ésta se manifiesta pareciera contar con reglaje técnico en función de la ecología. Esto, sumado a la transmisión automática, le otorga al modelo típicas características de un auto norteamericano.

Sintetizando, la imagen juvenil, deportiva, en parte no coincide con las sensaciones que transmite al apretar el acelerador. Razones hay para que así sea ya que el acople hidráulico de las marchas se mantiene hasta la 3ª marcha; de allí hasta la 6ª mejora la respuesta al bloquearse los ejes de entrada y salida hacia el puente motriz. El resbalamiento del acople suaviza la aceleración y preserva los órganos de la transmisión, pero no favorece al rendimiento mecánico. Además, en los motores nafteros con menos de 2 litros de cilindrada el torque es importante en regímenes mayores a 3.000 rpm y ello se hace notar acelerando en las marchas bajas. El resultado es un menor poder de aceleración y reacción en las 3 marchas iniciales y algún incremento de consumo cuando intervienen esas relaciones.

No sucede lo mismo cuando se viaja en ruta a velocidades legales, donde la economía de combustible coincide con la cilindrada y la relación de 6ª que permite “crucerear” a 130 km/h con el motor a poco más de 3.000 rpm. En modo secuencial todas las marchas son fijas hasta el limitador en 6.500 rpm, se llega hasta en 4ª a ese régimen. Al disminuir la velocidad conecta en forma automática las inferiores y se debe actuar manualmente en las marchas para recuperar velocidad. Esta forma de acción es muy buena para disponer de freno motor y poder de reacción, por ejemplo en el tránsito de montaña.

Pasó factura el resbalamiento del acople hidráulico y rendimiento de la caja automática en los registros de aceleración y en el poder de reacción desde baja velocidad. De 0 a 100 km/h y hasta el ¼ de milla es 0.5 segundo en + respecto del sedán caja mecánica, mientras que en el kilómetro es + de 1 segundo; no lo intente en modo secuencial porque todo empeora. En la misma referencia la velocidad máxima a la que se llega en 5ª fue 5 km/h menos; con la transmisión manual seguramente sería diferente, pero no hay que desmerecer la comodidad que representa la transmisión automática.

Llamaron la atención los registros de frenado con la tecnología que tiene el sistema a su servicio ya que los valores de tiempo y distancia para detener a 0 fueron mayores a lo esperado y tal vez algo influya el neumático de origen coreano.

En el consumo de combustible se refleja la tecnología del motor y la elección de la transmisión automática, incluso por la acción del acople hidráulico en las primeras marchas califica de económico; como también es en 6ª cuando se circula en ruta a velocidad constante teniendo en cuenta su importante área frontal. (En el cuadro de Especificaciones, cuando indicamos el combustible aplicamos la norma europea 95 octanos, porque aún no hemos tenido respuesta concreta de por qué hace tiempo Chevrolet en Argentina recomienda 98 octanos. Puede que se deba a un tema de seguridad, pero hoy la electrónica de encendido controla la detonación sin poner en riesgo el motor y de acuerdo al ICV declarado más reglaje de leva para el régimen de máxima potencia 6.200 no es de imaginar inconviente; además, este mismo motor en Méjico, donde la nafta de mayor octanaje tiene 91, no acusa problemas).

Ficha técnica y equipamiento

Dinámica

Los valores de suspensión ponen al límite el confort de marcha en el circuito urbano, pero mucho influye el estado de las calles, por ahora se van salvando la mayoría de las avenidas. Menos de 5.0 m de radio de giro es muy buena cota para un tracción delantera con más de 140 CV, la asistencia de la dirección ligeramente “pesada”, vale para la precisión y sensibilidad en el cambio de trayectoria. En la maniobra de estacionamiento vale la buena visibilidad hacia atrás y los sensores de estacionamiento.

Recorriendo distancias se disfruta la estabilidad de marcha y en la prueba de slalom y tránsito de curva a velocidades importantes, el rolido es aceptable, sorprendiendo por momentos el cambio de marcha automático, pero el control de estabilidad ayuda a salvar situaciones cuando la fuerza en la rueda no coincide con lo que uno quiere para hacer la trayectoria.

Conclusiones

Por imagen y equipamiento, el Chevrolet Cruze 5 puertas es un vehículo atractivo y en este caso, especialmente para aquellos que prefieren la caja automática. Seguramente con el motor Diesel 150 CV y caja mecánica, sus prestaciones responderán a su figura deportiva, una de las mejores logradas entre los actualmente preferidos hatchbacks que se ofrecen este el mercado.

 

Textos: Alberto Juárez

Fotos: Mariela Romeo

COMENTARIOS