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Desde su presentación internacional en 2003, el Porsche Cayenne causó gran revuelo. El problema era que se trataba de un SUV creado por una marca que siempre se dedicó a las coupés. Pero el diseño también causó controversias. Pensado para replicar la estética del 911, modelo emblema de la marca, la primer encarnación del Cayenne lucía muy "blanda". Esto se remedió en 2006 con la llegada de un facelift o refrescada estética que agregó el nervio necesario. Ahora se presenta una generación nueva y con ella un estilo que no revoluciona el existente, pero mejora la imagen deportiva.
Frente
El frontal conserva las nervaduras del capot, pero ahora este es más curvo, bajando visualmente el morro para lograr un aspecto más similar al de una coupé. Los faros ahora son triangulares y las tomas laterales ganan protagonismo acompañando la parrilla principal de corte trapezoidal. La versión Turbo siempre sobresale por el mayor tamaño de sus "bocas" y la mayor protuberancia del capot.
Atrás La parte trasera cambia drásticamente, ahora la luneta luce más pequeña, en parte debido a la mayor inclinación de los pilares. La ópticas asumen formato horizontal invadiendo el portón y toman trazos curvos. Todo da la sensación de un auto más bajo y ancho, o sea mejor plantado sobre el camino.
Adentro El interior cambia totalmente siguiendo los lineamientos inaugurados con el Panamera, primer sedán cuatro puertas de la marca. La anterior consola central vertical pasa a estar acostada horizontalmente sobre el túnel de transmisión, dando una estética más baja y deportiva. Se destacan las botoneras que se distribuyen por sus laterales. Las bocas de ventilación presentan fuertes decorados metalizados y cambian su postura de acostadas a verticales. El cuadro de instrumentos respeta el formato con 5 relojes superpuestos que ahora están carenados con el color del tablero.
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